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La esperanza cristiana
Durante el año 2025, hemos vivido una permanente llamada a la esperanza realizada, tanto por el papa Francisco al abrir el Año Santo, como por el papa León XIV, bajo el lema “Peregrinos de la esperanza”.
Atraído por la invitación que nos hizo la Iglesia, elaboré algunas meditaciones sobre la esperanza cristiana, descubriendo en ella la dirección segura de la travesía de la vida: ancla y timón del alma, apoyados en la certeza de la bondad de Dios y en su Palabra dada.
La esperanza cristiana no nace de una reacción psicológica, fruto del carácter positivo de la persona, sino que es un don de Dios, gracias al cual es posible esperar contra toda esperanza; reacción paradójica, pero signo distintivo del creyente. Sorprende comprobar que, a menudo, es necesaria la prueba para tomar conciencia de que la confianza se apoya siempre en la promesa divina.
Jesucristo es el aval de la espera confiada: Él se compromete a ser el sustento necesario de la existencia y se convierte en pan y tesoro, en apoyo para no perecer ante las circunstancias más críticas de la vida. Es un axioma bíblico: «Espera en el Señor, sé valiente; espera en el Señor, y volverás a alabarlo» (Sal 26).
Fundamentos de la esperanza cristiana
Tiempo de esperanza
Razón de nuestra esperanza
Dios Trinidad, cimiento y fuente de esperanza
La humanidad de Jesucristo, razón de esperanza
Tentaciones contra la esperanza
Mediaciones de esperanza
La esperanza humana
Llamadas de esperanza
Esperar contra toda esperanza: la zarza ardiente
Ajuar de esperanza
La esperanza confirmada
Madre de la Esperanza
Ángel Moreno, de Buenafuente, de Buenafuente es sacerdote secular, capellán del Monasterio cisterciense de Buenafuente del Sistal (Guadalajara) y párroco de los pequeños pueblos del entorno. Especialista en Teología de la Vida Espiritual, ha publicado numerosos libros, varios en esta misma colección, relacionados con la vida espiritual desde una dimensión experiencial y contemplativa.